Ministrando a familias con conexiones compasivas


4/28/2022


Por Lindsay Peyton
 
Un capellán está muy consiente que Dios no se limita al interior de las paredes de una iglesia.  Dondequiera que estos proveedores de cuidado espiritual están asignados, El está trabajando al lado de ellos- en hospitales, cuarteles de bomberos, cárceles, universidades, el servicio militar y estaciones de policía.
 
Rev. Greg Edwards siente esa divina presencia en su trabajo cada día como capellán de hospicio. “Cuando uno pasa a un puesto de capellán, acabas de expandir tu fe a un nuevo reino,’ dijo. “Y te da una verdadera sensación de lo que es salir a hacer ministerio en el campo misionero. Es poner el ministerio en el mundo real.”
 
Un miembro de la Conferencia Anual de Texas, Edwards sirvió como pastor por varios años antes de hacer el cambio a servir como capellán. Primero tomo un puesto a medio tiempo como capellán de hospicio en el 2013 y acepto un puesto de tiempo completo en Beaumont tres años después.  El año pasado, se mudó a San Antonio a continuar sus labores en ese campo.
 
Pasar a hacerse capellán primero le llamo la atención a Edwards cuando estaba buscando maneras de involucrarse más con la comunidad. Además, él ya le estaba haciendo la visita a miembros de su congregación en el hospital como pastor. Pensó, ¿porque no expandir ese ministerio?
 

Los hospitales son una tierra extranjera
Edwards fue llamado a ayudar a pacientes navegar el servicio de hospicio. “Cuando tú vas a un hospital, es una tierra extranjera y las personas hablan un idioma extranjero,” dijo.
 
El está ahí para asistir tanto a los pacientes como a sus familias.  “Estas lidiando con su dolor y su perdida, junto a la lucha que tiene el paciente con su enfermedad,” dijo. “Un buen capellán le está ministrando a la familia y manteniendo la comunicación en pie. La capellanía no es solo para el paciente. Es toda la dinámica de quien sea que está involucrado con el paciente.”
 
Y eso incluye a los doctores y las enfermeras también. Edwards les puede servir – y ellos también lo inspiran.  “Yo estoy aquí como parte del equipo y ayudándolos también,” dijo Edwards. “Nuestra camaradería me mantiene en marcha.”
 
La experiencia ha resultado humillante, dijo Edwards. Una de las primeras preguntas que hace es si los pacientes tienen una casa de fe o una iglesia familiar. Pregunta, “¿Están preguntando por usted o haciéndole la visita?”
“Muy a menudo escucho, ‘No,’” dijo. “Como capellán, algo que puedo hacer es ayudarlos a reconectarse.”
Edwards trabaja con pacientes de todas las religiones, algunos que son religiosos y otros que son agnósticos o ateos. “Uno no presume. Uno entra con la pizarra en blanco.”
Hay momentos en que los pacientes rechazan la visita del capellán, dijo Edwards. Siempre respeta sus deseos – pero también explica que el no está ahí para convertir, solo para visitar y ofrecer apoyo.  “A veces es tu presencia que es mas poderoso que cualquier cosa que puedas hacer o decir,” explico Edwards. “A veces, es solo sentarse silenciosamente con alguien que esta haciendo reposo.”
 
El año pasado recibió su certificación como capellán y recomienda que otros quienes están interesado en este campo de ministerio que reciban la Educación Clínica Pastoral (CPE), una preparación para enseñar cuidado espiritual a cleros y otros. “Te da las herramientas necesarias para verdaderamente hacer esta labor,” dijo.
 
En la Conferencia Anual de Texas, Susan Buchanan sirve como educadora asociada certificada de ACPE nombrada por el Obispo Scott J. Jones. Actualmente, esta trabajando en el Mercy Hospital en Springfield, Missouri.
 
Antes del puesto que tiene al presente, Buchanan era una educadora certificada de CPE en el hospital Houston Metodista y como Capellán Principal y Educadora en MD Anderson. También sirvió en la conferencia como pastora por unos 30 años.
 

Empoderando a otros
Haciéndose educadora de CPE combino con sus intereses en educación con capellanía. “En este ministerio, tienes la oportunidad de tener conversaciones verdaderamente significativas,” dijo. “Están enfrentando una crisis y tratando de encontrar a Dios en medio de todo.  Y yo tengo la oportunidad de ser parte de eso.”
 
Como instructora, Buchanan busca empoderar a otros a que sigan la capellanía. “Estoy equipando a las personas para que compartan el amor de Dios,” dijo.
 
Los estudiantes en el programa de CPE tienen que completar tanto las clases como horas de práctica clínica. Candidatos tienen que tener una maestría o un adiestramiento al nivel de una maestría.
 
Central a el CPE es la presentación del caso, el “verbatim”. Buchanan dijo que los estudiantes recuerdan y evalúan una conversación con un paciente, palabra por palabra.
“Reflejan acerca de todo, donde perdieron oportunidades y donde respondieron bien,” dijo.  “Toma mucha vulnerabilidad entonces poder presentarle eso a un grupo. Es revelador tener comentarios. Y los ayuda a hacerse el tipo de persona que quieren ser.”
 
Los estudiantes están constantemente aprendiendo y buscando maneras de ser mas empáticos. Buchanan les dice a los estudiantes, “Consideren los comentarios que están recibiendo como un regalo. Puede ser difícil, pero es una oportunidad de ayudarlos llegar a donde quieren estar.”
 
Explico que ser capellán requiere una amplia gama de destrezas de ayudar a pacientes a hablar acerca de sus temores a asistirlos mientras buscan el sentido de sus valores y creencias.
 
La capellanía es un campo creciente, dijo Buchanan. Ella trabaja con estudiantes que se están haciendo capellanes en muchos campos diferentes.
 
Cuando se concierne a casos de hospicio, Buchanan extrae de su propia fe. “No importa que trasfondo religioso tenga la persona,” explico. “Es lo que encontramos en nuestra fe que nos ayuda. Saber que la muerte no es la ultima palabra me ayuda a estar presente. Eso es lo que me da fuerza y compasión.”
 
Edwards esta de acuerdo. “Mientras que tratas con otras religiones, lo clave es ser sincero contigo mismo,” dijo. “Uno se sostiene a lo que uno cree. Y tú fe te fortalece.”
 
Y eso es lo que le ayuda a pasarle esa confianza a otros, esa fuerza que necesitan para seguir adelante. Hace reflexión en el Salmo 46, “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.”
 
“Dios esta con nosotros. Dios te esta dando fuerza,” dijo Edwards.