La Iglesia proporciona alojamiento para niños en hogares de guarda que no están ubicados


1/13/2022

Por Lindsay Peyton
 
Todo comenzó en el 2014 cuando un niño entro al ministerio de jóvenes de la IMU de Kingwood buscando un vaso de agua. “Entonces trajo a sus hermanos,” recordó Annette Lynch quien ha sido miembro de la iglesia desde hace mucho tiempo. “Eran cuatro, y nunca faltaban los domingos.” Ella nunca había considerado involucrarse en un ministerio de cuidado de crianza antes, pero una cosa le abrió paso a otra. Nació el Ministerio Oasis, surgió la Colaboración de Un Amor, y ahora KUMC ha dedicado un espacio en su campo para dar ubicación temporaria a niños en el sistema de cuidados de crianza.
 
Cuando los cuatro hermanos llegaron a la KUMC, la iglesia tomo el tiempo de llegar a conocerlos y todos los trabajos que habían enfrentado. Después de ayudarlos a instalarse en un hogar para niños, Lynch pasa a ser una voluntaria para CASA (defensores especiales designados por el tribunal) por dos años. “En la corte, veía como padre tras padre perdía su patria potestad, y esto niños pasaban a hogares de cuidados de crianza,” dijo ella. “El cuidado de crianza es sumamente difícil.”
 
Se dio cuenta que las iglesias podían ofrecer el apoyo que estas familias de cuidado de crianza necesitan. "Podríamos rodearlos como una familia de la iglesia y hacerlos sentir valorados y amados, vistos y apoyados", dijo.
 
Lynch también quería introducir a más familias a la idea de ser hogares de cuidados de crianza – y de “aprovechar la oportunidad” explico. Fue al grupo de misiones de la iglesia y sugirió que crearan un ministerio de cuidado de crianza.  “¿Quién va a hacer esto?” pregunto. “Me seguían diciendo que yo era quien lo tenía que hacer.”
 
Lynch estaba convencida que ella no era la persona adecuada para dirigirlo. Sin embargo, su llamado a ayudar a los niños superaba su miedo a marchar a un territorio desconocido. Su primer paso parecía bastante fácil. Comenzó un armario de donaciones, y lo llamó el Armario de Jordán, en honor al niño que se detuvo a buscar agua en su camino a casa desde la escuela.
 
Si familias reciben a un niño nuevo del Sistema de cuidados de crianza, la iglesia recauda artículos necesarios y los trae a su casa. “Recibo muchas donaciones de pañales, artículos y cosas de bebes y ropa,” dijo. “Los padres de cuidado de crianza en el área de Kingwood, Humble y Atascocita ya conocen acerca del armario. Los trabajadores social les dan nuestra información y mayormente ahora pasa de boca en boca.”
 
Eso llevó a una noche de padres en la IMU de Kingwood cada dos meses. Lynch explicó que los padres adoptivos no pueden tener una niñera, a menos que esa persona esté certificada. "Pero pueden llevarlos a la iglesia", dijo.
 
En poco tiempo, el Ministerio Oasis, también una referencia a esa agua que da vida, se estaba acelerando a toda velocidad. Luego, la IMU de Kingwood se conectó con otros en la comunidad para extender su impacto.
 


Lynch conoció a Marla Wortman y rápidamente las dos se hicieron amigas. “Marla y yo estamos prácticamente unidas en las caderas,” dijo Lynch.
 
Wortman es miembro de la iglesia Providence Community Church en Atascocita, quien ofreció un grupo de apoyo para familias que están dando cuidados de crianza o adoptando. La congregación también ofrece ayuda financiera a familias que están interesadas en comenzar el proceso. "Estábamos tratando de crear conciencia en la comunidad", dijo.
 
En un momento dado, la iglesia Providence Community Church fue contactada por un enlace de CPS acerca de un hogar para niños o un centro de tratamiento residencial (RTC, por sus siglas en inglés). "Eran dos semanas antes de Navidad", recordó Wortman. "Y ellos estaban como,' Estos niños no van a tener ningún tipo de Navidad. ¿Pueden ayudar?’”
 
Eran 30 niños, y los miembros de la iglesia se comprometieron a hacer lo mejor posible. “Vamos a hacer el intento”, dijo Wortman. Al final de las dos semanas, cada niño tenía un patrocinador.
 
Wortman entrego los regalos. Recorrió las instalaciones. “Tenemos que hacer más para estos niños,” pensó.
 
Providence Community Church, sin embargo, es una iglesia más nueva y no tenía los recursos para apoyar un albergue para el grupo. Pero aun, había varias familias que estaban dando cuidado de crianza o adoptando en la congregación.  “Teníamos el corazón y la pasión,” recordó. “Pero estábamos como, ¿Qué podemos hacer? No lo podemos hacer a solas.”
 
Un amigo conecto a Wortman con Lynch. “Instantáneamente sabía que Nanette era mi tipo de persona,” dijo Wortman. Juntas, fundaron la Colaboración de Un Amor para servir a los niños en crisis, hacienda un enfoque especial a los residentes y empleados de hogares de grupo.  
 
En los tres años desde que establecieron la organización, negocios, tropas de “scouts” y miembros de la comunidad se han unidos a sus esfuerzos. Atascocita Community Church también se unió al grupo. “KUMC es una fuerza impulsadora,” dijo Wortman. “No puedo recalcarlo más.”
 


Y mientras todos estos voluntarios están colaborando para ayudar a los niños, también se benefician por el trabajo, agrego. “Es una oportunidad para aquellos que no son creyentes, o aquellos que quizás no están involucrados en una iglesia de verdaderamente ver el amor de Cristo en acción,” dijo. “Entonces, esos los pone a hacer preguntas – eso no es lo que yo pensaba que hacían las iglesias.”
 
La Colaboración de Un Amor comenzó hacienda una cacería de Huevos de Pascua y después creció a ofrecer dos o tres eventos cada mes. Cuando comenzó el COVID, la organización rápidamente hizo un giro y comenzó a proveer comida. “El hogar de grupo no podía recibir suficiente suministros,” dijo Wortman. “Le dimos de comer por unos cuatro o cinco meses. Le proporcionamos artículos de higiene personal y lavandería.”
 
El verano pasado, al levantarse alguna de las restricciones, Un Amor comenzó a patrocinar eventos de nuevo y comenzó programas de mentora y tutoría.
 
Lynch y Wortman se hicieron parte del equipo que abogaban por y cuidaban de los niños. Los niños también participaron de los servicios en una de las tres Iglesias y luego pasaban el resto del domingo con sus mentores.
 
Entonces en Mayo, el hogar grupal fue cerrado por el estado. Pero eso no detuvo a Un Amor. De hecho, puso a los voluntarios en marcha. "Sabíamos que nuestro trabajo no había terminado", dijo Wortman. "Sabíamos que había mucho más por hacer.”
 
Los trabajadores sociales solo tenían 24 horas para encontrar nuevos hogares para los niños. Cinco de ellos no tenían a dónde ir y eran propensos a convertirse en "niños sin colocación" (CWOP). Estos jóvenes a menudo terminan durmiendo en oficinas de los CPS, hoteles o moteles, porque carecen de otras opciones.
 
Los mentores de Un Amor ofrecieron albergue a los niños temporalmente. “Teníamos personas que amaban a estos niños bastante y sabían que era un momento crítico para ellos,” dijo Wortman.
 
Un Amor también ofreció recursos a los mentores en lo que fueron pasando a ser hogares de cuidados de crianza. “Fue inmenso el apoyo que KUMC proporcionó", dijo Wortman. "Era insuperable.”
 
Eventualmente, todos los niños pudieron encontrar un lugar. Pero Lynch se vio afectada por la experiencia. Propuso que KUMC comenzara su propio CWOP, para ofrecer espacio perpetuamente a los niños cuando más lo necesitan.
 
"Nanette es la soñadora", dijo Wortman. "El Espíritu Santo no para de trabajar en esa mujer.”

 

Lynch fue al liderazgo de la iglesia en KUMC. La iglesia ya tenía un par de apartamentos en el campus. Uno se entregó en el ministerio a un oficial de policía. El otro había servido para diversos fines a lo largo de los años, pero había estado vacante durante un tiempo. "Han sido todo tipo de cosas diferentes, pero en los últimos años, realmente no ha pasado nada de sustancia allí", dijo el pastor asociado Clint Wyllie.
 
No se sorprendió en absoluto cuando Lynch tuvo la idea de transformar el espacio para niños que necesitaban un refugio de emergencia, y se unió al esfuerzo. Fue con Lynch al coordinador de CWOP acerca de los requisitos, y luego comenzó la renovación del espacio.
 
"KUMC se lanzó y ni pestañeó", dijo Wortman. "Nanette y Clint hicieron todo lo necesario para que sucediera.”
 
Después de seis semanas de trabajo, el Refugio Oasis abrió sus puertas el 3 de agosto. Ya 14 jóvenes han encontrado refugio en el apartamento de dos dormitorios.
 
Dos o tres niños se quedarán a la vez. El oficial de policía en el apartamento vecino se ha convertido en un amigo, cuidando de ellos y, a veces, cocinando con ellos.
 
La Sociedad de San Esteban se encuentra debajo del apartamento, y los niños pueden comprar allí cuando lo necesiten. "Es una hermosa muestra representativa de ministerios", dijo Wyllie. "Es una unión de la obra que Dios ha estado haciendo.”
 
Lynch pasa por el apartamento cada mañana y tarde para ver a los chicos. Ella les dice: "Este es tu hogar. Esta es tu familia.”
 
Señala a la iglesia. "Esa gente dentro de esas paredes te quiere mucho", les dice a los niños. "Están orando por ustedes.”
 
Wortman dijo que brindar la mejor atención a los niños también significa ayudar al personal de CPS a cargo de ellos. Cada niño en el refugio es emparejado con trabajadores de CPS cuyos turnos cambian tres veces al día.
 


"Creemos firmemente que una de las mejores maneras de mejorar el medio ambiente y el cuidado de los niños es también amar al personal y hacerlos sentir cómodos", dijo Wortman.
 
En el Refugio Oasis, se proporcionan alimentos y servicios de lavandería. Los voluntarios traen bocadillos para la semana. "Todas estas cosas que el personal normalmente tendría que hacer, y ahora se les da ese alivio", dijo Wortman.
 
En la pared se colocan fotos de los niños que permanecen en el refugio. Hay una lista de los quehaceres para los niños seguir – y son recompensados con tarjetas de regalo cada semana por sus contribuciones.
 
Las iglesias ofrecen comidas calientes cada noche. Hay una lista de compras que tanto el personal como los residentes pueden usar para solicitar artículos. La mayoría de los niños permanecen entre ocho y 20 días. Uno estuvo allí durante ocho semanas.
 
"Nos damos cuenta de que es una venda", dijo Wyllie. "Esta no es su ubicación ideal. Idealmente, encontrarían buenos hogares de acogida para estos niños.”
 
Pero las iglesias tienen la capacidad de ayudar, dijo el pastor. Espera que otras congregaciones estén dispuestas a intervenir en este tipo de ministerio.
 
"Realmente no es tan difícil", dijo. "Muchas iglesias tienen espacio extra.”
 
"Si 20 iglesias acogieran a dos niños, eso los sacaría de hoteles y oficinas", agregó Lynch.
 
Ella y Wortman se han ofrecido a ayudar a otras iglesias a determinar cómo pueden ayudar. "No todos están llamados a cuidar o adoptar", dijo Wortman. "Pero estamos llamados a hacer algo.
 
"Queremos seguir haciendo lo que estamos haciendo y queremos a estos chicos", agregó. "También queremos crear conciencia y multiplicar esto.”
 
Wyllie dijo que el ministerio Oasis es una prueba del poder que los miembros de la iglesia tienen para crear un alcance importante para la comunidad. "Algunas de las cosas más grandes que han salido de KUMC han sido dirigidas por nuestra gente, ganando un profundo amor por Dios y no estar de acuerdo con la forma en que está el mundo, viendo una necesidad y poniéndose al frente para satisfacerla", dijo. "Lo más hermoso que podemos hacer como pastores es preguntar, ¿Cómo podemos ayudar?”
 
"Nanette te dirá que esto ha transformado su corazón", añadió. "Y ha transformado nuestra iglesia.”