La asociación de la escuela con la iglesia tiene niños leyendo


11/11/2021

 
Por Lindsay Peyton
 
¿Qué es lo que se requiere para ser buenos vecinos? Contestar esa pregunta se convirtió en una misión para los miembros de la IMU St. Mark’s en Houston. La búsqueda eventualmente llevo a la iglesia a la escuela primaria Clemente Martínez.
 
Rev. Katie Eichler, pastora asociada para niños, jóvenes y familias, explico que la I-45 a menudo se convierte en una barrera física entre St. Mark’s y la comunidad que sirve. “Esta carretera es claramente algo que nos divide de nuestros vecinos,” dijo. “La personas que quedan de un lado de la I-45 no llegan a nuestras bancas. No solo eso, pero no los conocemos. Y eso nos aflige.”
 
Con el tiempo, el deseo de alcanzar a los residentes al otro lado de la carretera creció. Después de algunas oraciones, San Mark’s comenzó a salir - y el Espíritu Santo se puso a trabajar.
 
La IMU St. Mark's comenzó a trabajar con la organización sin fines de lucro FAM Houston (Fondren Assistance Ministries) en este esfuerzo. "Las congregaciones están arraigadas en un lugar", dijo la pastora fundadora de la FAM, la Rev. Hannah Terry. "Tienen una historia y un compromiso con el suelo. Al centro de la vida y la historia de fe de una congregación, está la pregunta que mantiene a la gente despierta por la noche: ¿cómo hacemos una diferencia real en el mundo, cómo hacemos una diferencia real aquí y ahora?”
 
FAM Houston se une a las iglesias para ayudarles a tomar y jugar un papel activo con sus vecinos. St. Mark’s es uno de los socios de la organización
 
Una asociación apasionada con las escuelas
Terry explico que FAM ha trabajado con St. Mark’s desarrollando líderes y equipos ministeriales en lo que la iglesia va conociendo el área de su código postal.  En los últimos años en particular, la iglesia ha dedicado mucha de su energía ayudando a las escuelas que quedan en el área.
 
“Hay muchos educadores en St. Mark’s y muchas personas que son apasionadas acerca de la educación,” dijo Terry. “Estaban preguntando como podían involucrarse más en el ministerio de educación.”
 
El esfuerzo comenzó llevando galleticas al principio de año al mayor número de escuelas a las que pudieran.  Pronto se dieron cuenta que había una diferencia drástica entre las escuelas, dependiendo en la ubicación. Eichler explico.
 
“SI dibujas un cuadrado de una milla alrededor de St. Mark’s, y un cuadrado exactamente igual al otro lado de la I-45, los datos demográficos serian completamente invertidos en todas las maneras imaginables,” dijo.
 
La escuela primaria Travis, cerca de la iglesia, es una de las mejores escuelas, explico Eichler. Pero sin embargo, cruzando la via principal, esta la escuela primaria Clemente Martinez, un campus con pocos recursos con una calificación F. "La experiencia que obtienes como estudiante es muy diferente", dijo.
 
St. Mark's había querido trabajar con la escuela desde hacía mucho tiempo, pero Eichler dijo que había inicios y paradas. Finalmente, la iglesia fue invitada a ser parte de una reunión.
 
De estantes vacíos a 7,000 libros
Miembros de la iglesia, quienes se conocieron por primera vez en la biblioteca de la escuela, se sorprendieron a ver los estantes vacíos. “Fue impactante,” recordó Eichler. “Casi no habían libros. No se había estado usando por muchos años.”
 
“Ese fue el día en que St. Mark’s, una iglesia llena de personas que leen, comenzo a ver la alfabetización como una cuestión de justicia,” agrego. “Ellos entienden lo que sucede cuando los niños no tienen acceso a libros.”
 
La iglesia decidió hacer de ayudar a la biblioteca su enfoque. “La historia de cómo llegamos de donde estábamos aquel día a donde estamos ahora es larga,” dijo Eichler. “Y no fue sin problemas y frustraciones, y encima de eso agréguele una pandemia.”
 
Primero se tenía que remodelar y pintar, muebles que se tenían que comprar. Terry dijo que los maestros, los administradores de la escuela y los miembros de la iglesia trabajaron uno con el otro para transformar el espacio. “Se necesitaban muchas manos a la obra,” explico.
 
Miembros de la iglesia se dedicaron a recaudar libros – y ahora hay 7,700 títulos en los estantes. También se ofrecieron como voluntarios para trabajar en la biblioteca dos veces en la semana, guiando y leyendo con los estudiantes.
 
Durante el COVID-19, los esfuerzos continuaron, solo que se hizo de una manera nueva, explico Eichler.  “Nos unimos con la compañía Scholastic para poder enviar libros a las casas,” dijo. “Cuando los estudiantes regresaron a la escuela nuestros voluntarios ponían los libros en cajas para los salones.”
 
La biblioteca funcionando de nuevo
Ahora que las clases en persona han resumido, la biblioteca también está funcionando de nuevo. “Estamos de vuelta a toda máquina con los niños visitando la biblioteca,” dijo Eichler.
 
Miembros de St. Mark’s Mimi Wozniak y Kate Wong ambas se involucraron en el proyecto de la biblioteca. “Cada niño debiera de tener acceso a todos los recursos,” dijo Wozniak. “Queremos poder proveer todo eso.”
 
Wong dijo que la recompense de su labor se realiza de muchas maneras, incluyendo cuando los voluntarios pueden servir como modelos para sus propios niños. “Ellos pueden ver lo que significa ser buenos vecinos. ¿Qué haces? ¿Quién eres? ¿Qué te define?,” dijo. “Entonces ellos seguirán el ejemplo y harán las mismas cosas en sus vidas.  Esa es una manera poderosa de vivir tu vida – y quien Dios quiere que seamos.”
 
Trabajar con las escuelas también ayuda a St. Mark’s y sus miembros conectarse mejor con la comunidad. “La definición de estar bien plantado es que es más fuerte", dijo Wong. "No se mueve tan fácilmente.”
 
Eichler explico que todavía queda mucho trabajo por hacer con los estudiantes de la escuela Clemente Martinez. “Esto no es solo una historia de cómo una iglesia transforma a una escuela – porque eso no es de ningún modo lo que ha sucedido,” dijo. “Pero eso no significa que esta no es una historia de transformación.”
 
Hubo un cambio físico, con una mano de pintura nueva, nuevos libros. “Y también tiene que ver con mucho mas,” dijo Eichler.
 
Las comunidades se unen
Es una historia de como dos comunidades que en un tiempo estuvieron completamente separadas y que ahora han llegado a interesarse profundamente el uno por el otro.  Por ejemplo, cuando uno de los maestros falleció el año pasado, una de las primeras llamadas que hizo la escuela fue a St. Mark’s para pedir oración por el personal que estaba de duelo.
 
Cuando St. Mark’s fue afectada por un incendio en el 2019, Martinez abrió sus puertas para que la congregación pudiera reunirse en la cafetería los domingos. “Ellos hicieron todo lo posible para que nosotros pudiéramos tener un tiempo y un lugar para adorar,” dijo Eichler. “Ellos vinieron a adorar con nosotros.”
 
Y ese vínculo sigue floreciendo.  “He visto como también ha cambiado nuestras vidas,” dijo Eichler.  
 
“Siempre hay una gran necesidad. No tienes que cavar tan profundo para encontrarlo. No importa dónde vives, es igual. Y cuando compartimos el amor de Dios, nosotros también somos transformados.”