Iglesia y escuela de medicina se toman de la mano para servir a los desubicados


2/10/2022

 
Por Lindsay Peyton
 
El segundo nivel de la Iglesia Central de Galveston ha sido transformado en una clínica médica para la población desubicada de la isla. La clínica, desarrollada durante el último año en colaboración con la Rama Medica de la Universidad de Texas (University of Texas Medical Branch [UTMB]), se está preparando para recibir sus primeros pacientes más tarde en este mes.
 
EN la Iglesia Central de Galveston, todos son bienvenidos, sin importar su estatus socioeconómico, y la distinción entre a quien se sirve y quien es él sirve se deja borroso a propósito. Por ejemplo, en la cocina personas desubicadas y personas que tienen viviendas cocinan juntos. La iglesia también ofrece duchas, máquinas para lavar ropa y un taller de reparaciones de bicicletas para aquellos que lo necesiten.
 
En un futuro cercano, una lista larga de servicios médicos se agregara a la lista. Si las personas llegan a la iglesia para poder darse una ducha o comer, simplemente pueden subir al segundo piso para un chequeo o para preguntar acerca de una preocupación medica que tengan.
 
El Rev. Michael Gienger dijo que un correo electrónico inesperado eventualmente condujo a la asociación con UTMB. Gienger recibió una nota del Profesor Miles Farr de la escuela de medicina. “Se acercó a nosotros porque quería conocernos más,’ recordó Gienger.
 
Dr. Farr descubrió a la iglesia a través de algunos de sus estudiantes que se prestaban como voluntarios en la iglesia. “Escuche del tremendo trabajo que estaban haciendo en la Iglesia Central con la población que tenía muchas necesidades sociales,” dijo.
 
Había estado pensando en maneras en las cuales pudieran mejor facilitarle servicios médicos a las personas desubicadas en la comunidad. “Necesitamos volver a pensar en cómo hacemos las cosas,” dijo. “¿Cómo podemos ir a la parte de la comunidad donde están las personas y cambiar el modelo de como damos el cuidado necesario?”
 
Farr estudio en la escuela médica de UTMB y luego completo su práctica en medicina interna e hizo su entrenamiento de residencia en pediatría en el hospital Mass General en Boston. Mientras que ha estado en Galveston, ha sido el director de estudiantes en la clínica de St. Vincent, una instalación dirigida por estudiantes que ofrece cuidado a personas con poco seguro médico o sin seguro médico alguno.  
 
Mientras que estuvo en la escuela de medicina también viajo a Ecuador para hacer una divulgación de cuidado primario y a Panamá para hacer unos estudios. Los estudiantes fueron a la frontera de México para asistir a los trabajadores comunitarios del cuidado de la salud. "Hicimos mucho alcance a la comunidad", dijo.
 
Cuando Farr regreso a UTMB, tenía esperanzas de algún día incorporar su interés en la divulgación y la salud pública con su carrera como profesor. Entonces el Dr. Ben Raimer, quien fue nombrado como presidente de la universidad en el 2021, se le acerco. "Realmente quería apoyar la participación en la comunidad", explicó Farr.
 
Con el aliento y el apoyo de Raimer, Farr contactó a la Iglesia Central de Galveston. Y así fue como terminó en una cafetería con Gienger y la Rev. Julia Riley.
 
“Los tres compartimos acerca de lo que estábamos haciendo, nuestra filosofía,” recordó Farr. “Lo que estaban haciendo era tan genuino, apoyar y empoderar a la gente. Encajaba con la forma en que hacemos alcance comunitario en UTMB y tratamos de conocer a las personas donde están.”
 
Eso fue el principio de varias sesiones para generar ideas para determinar cómo la universidad y la iglesia podían unirse a fines de servir mejor a la comunidad. Diferentes profesores de UTMB se unieron, incluyendo personas de la escuela de enfermería. “Cada una de estas personas trae diferentes destrezas al equipo,’ dijo Farr. “Había mucha sinergia. Sentimos que podíamos ayudarnos el uno al otro.”
 
Dr. Raimer había establecido la Oficina de Enlace Comunitario y Educación Interprofesional, la cual guio el esfuerzo y proporciono supervisión. Un comité para este proyecto incluía profesores, miembros de la iglesia y estudiantes.
 
En lugar de decir, “esto es lo que podemos hacer lo que podemos ofrecer,” Farr dice que la manera en que UTMB abarco el asunto fue “díganos lo que le hace falta y como es que nosotros podemos ayudar.”
 
Sabía que la Iglesia Central ya era un lugar seguro y que tenía la confianza para la población desubicada. Su meta era conservar esa atmosfera y escuchar a la iglesia para que lo guiara. “Queríamos mantener nuestra visión alineada,” explico.
 
La iglesia tenía un local en mente.  El segundo piso del edificio de la iglesia en un tiempo se había usado para los grupos de escuela dominical, con un salón grande donde se reunían todos y entonces salones más pequeños donde se dividían los grupos. “Estaba perfecto para una clínica,” dijo Gienger.
 
UTMB comenzó a recaudar recursos, equipo y suministros, y también a buscar fondos.  Una clase de la escuela de enfermería pinto la planta de arriba de la iglesia para la clínica.
 
En el verano, un programa piloto se lanzó. Miembros de la iglesia adiestraron a estudiantes y profesores en su programa y su filosofía, especialmente como tratar a la población desubicada con dignidad y amabilidad. 

Entonces, la clínica piloto se abrió para ofrecer servicio. Proveedores ofrecieron cuidado primario, había un dentista presente y laboratorios clínicos se estaban analizando. Prescripciones se estaban supliendo gratuitamente.
 
Gienger dijo que el cuidado de los pies era una de las principales prioridades. “Nuestra gente están constantemente de pie, caminando y andando en bicicleta,” explico.  
 
Cuando los pacientes llegan, se quitan el calzado, ponen a remojar sus pies y el equipo de la clínica puede ayudar a remover cayos, recortar las uñas de los pies, atender cualquier herida y asesorar otras cuestiones de salud, desde problemas de hongos hasta asuntos de diabetes.
 
"Fue un trabajo realmente robusto y sorprendente para esta clínica que acaba de empezar", dijo Gienger.
 
Después que termino el programa piloto, el pastor estaba convencido.  Lo que necesitaba hacer ahora era convencer a otros líderes a que se unieran. After the pilot ended, the pastor was convinced. His next order of business was getting other leaders on board. Se elaboró un memorando de entendimiento con la UTMB y la Clínica de San Vicente, que también se están asociando en el proyecto.
 
UTMB también paso meses asesorando el piloto como parte de un periodo de revisión. La universidad aseguro más recursos, creo relaciones adicionales, y trajo una enfermera para la comunidad al equipo, Martha Díaz. "Es increíble", dijo Farr. "Ella está allí todas las semanas, y es bilingüe, lo cual es extremadamente útil.”
 
Un trabajador social se agregó para asistir con asuntos de viviendas, discapacidad y otras cuestiones. La universidad incorporo terapia ocupacional, terapia física, y salud mental al programa.
 
UTMB incorporo la futura clínica a su currículo.  Por ejemplo, estudiantes de enfermería en el curso de salud de la población pasaran horas en el local con profesores para cumplir un requisito.
 
Estudiantes de terapia ocupacional y un jefe de la facultad proveerán actividades en la iglesia. Estudiantes de medicina que estén completando su residencia también podrán trabajar en la clínica.
 
La facultad le provee a los estudiantes oportunidades para practicar y aprender cómo ofrécele cuidado a las personas desubicadas, explico Farr, y también como hacer un mejor trabajo de alcance a la comunidad. Agrego que estos estudiantes se convertirán en futuros líderes en el campo médico y que esta experiencia puede ayudarlos a hacerse mejores defensores de la equidad en el cuidado de la salud.
 
"Es una pieza del rompecabezas más grande en el que todos estamos trabajando juntos", dijo Farr. "Y es emocionante pensar, si tenemos éxito, cómo podemos crecer, a diferentes lugares y satisfacer diferentes necesidades.”
 
Los pacientes que están recibiendo servicios en la clínica tendrán sus registros disponibles para que los vean en la clínica de St. Vincent y en UTMB. Si se presenta una necesidad más grave, el individuo puede recibir cuidado más especializado en St. Vincent, agrego Farr.
 
“La Iglesia Central tenia los cimientos en su lugar,” dijo Farr. “Las personas ya les tenían confianza. Es un lugar seguro, donde ya se sentían cuidados y cómodos. Eso era muy importante y ya estaba establecido.”
 
Y que ya existiera esa infraestructura es esencial, agrego. “La iglesia y las personas son la clave en todo,” dijo.  “No solo somos una clínica en los altos. Estamos construyendo una relación.”
 
“No podíamos simplemente crear una clínica en otro lugar,” agrego Farr. “No hubiese funcionado. No sería lo mismo.”
 
Gienger explico que la clínica funciona en conjunto con todos los otros servicios que se ofrecen en la Iglesia Central. Y aun eso servicios se están expandiendo, gracias a una subvención del Fondo de Dotación Permanente (Permanent Endowment Fund (PEF)) de la Iglesia Metodista Moody, que provee subvenciones a compañías sin fines de lucro alrededor del mundo para avanzar el cuidado de personas en el nombre y el espíritu de Jesús.
 
La subvención del PEF que asciende a $440,000. Gienger dijo que este obsequio permitirá la renovación del primer piso de la iglesia, mejorando el espacio de la cocina y las áreas comunes. La iglesia podrá crear estaciones de trabajo con computadoras, renovar el taller de bicicletas y agregar más duchas. .
 
"Estamos finalizando los planos de planta ahora", dijo Gienger. "Todo el primer piso se transformará y nos permitirá hacer mejor nuestro trabajo.
 
Ginger dijo que las iglesias pueden tomar un papel para asegurar que se cuiden tanto las almas como los cuerpos. "Estamos convencidos de que la vida espiritual es parte de nuestra vida real", dijo. "Y realmente hemos subcontratado mucho trabajo que debería depender de nosotros.”
 
El pastor señaló el sermón de Jesús en Lucas," El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para predicar el evangelio a los pobres; me envió para sanar a los quebrantados de corazón, para predicar liberación a los cautivos, y recuperación de la vista a los ciegos, para poner en libertad a los quebrantados.”
 
"Tenemos que pensar seriamente en lo que eso significa", dijo Gienger. En lugar de aplazar el trabajo a organizaciones sin fines de lucro y a otros para ayudar a los necesitados, la iglesia puede dar un paso adelante y permitir que Dios se mantenga en movimiento.
 
Farr dijo que los estudiantes deben ver un video de los líderes de la iglesia sobre cómo cuidar a la población desubicada antes de comenzar a trabajar en la clínica. "Hay expectativas y valores muy claros de la iglesia que seguimos", explicó. "Somos huéspedes en todos los sentidos.”
 
Y está ansioso por ver que la clínica comience a servir a la comunidad, al igual que la facultad de UTMB y el personal de la Iglesia Central de Galveston. "La gente está muy emocionada, el profesorado y los estudiantes", dijo Farr. "Es una oportunidad maravillosa para marcar la diferencia, no solo de inmediato, sino a largo plazo.